Mi suegra reemplazó mi vestido de novia por un disfraz de payaso, así que decidí usarlo de todos modos.

Mi suegra reemplazó mi vestido de novia por un disfraz de payaso, así que decidí usarlo de todos modos.

La mañana de mi boda, abrí la funda que contenía el vestido que había pasado ocho meses eligiendo. El vestido por el que había ahorrado. El vestido que debía hacerme sentir como una novia.

En su lugar encontré colores brillantes, tela exageradamente grande... y una nariz roja de payaso.

Mi dama de honor, Sarah, se quedó paralizada.

—¿Qué es esto?

Yo solo lo miré.

Y luego me eché a reír.

Porque sabía exactamente quién estaba detrás de aquello.

### Capítulo 1: El Chiste

La pesada cremallera de latón de la funda blanca emitió un sonido metálico cuando Sarah la abrió por completo.

La luz de la mañana entraba suavemente en la suite nupcial de The Rosewood Estate. El aire olía a laca para el cabello y lirios blancos.

Mi corazón latía con fuerza.

Había llegado el momento de ver el vestido.

El vestido de seda marfil que había tardado ocho meses en encontrar.

El vestido por el que había vaciado casi todos mis ahorros.

El vestido que debía transformar a una trabajadora social común en una novia de cuento de hadas.

Sarah apartó el plástico protector.

Su respiración se cortó de inmediato.

Toda la sangre desapareció de su rostro.

—¿Qué demonios es eso? —susurró.

Me alejé del espejo y caminé hacia el armario.

Mis ojos recorrieron lentamente la percha.

No había seda marfil.

No había encaje.

En lugar de mi vestido soñado colgaba una pesadilla hecha con telas baratas.